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Las Lavanderas
Ancianas de rostro arrugado, con cara de "mal carís" y desgreñada
cabellera blanca...
Ancianas de rostro arrugado, con cara de "mal carís" y desgreñada
cabellera blanca, que emiten altas y desagradables voces allá
en las orillas de los ríos, donde lavan perennemente su raída
ropa, golpeándola con palas, que, una vez concluido el trabajo
o cuando oyen ruidos sospechosos, les sirven para surcar el río
rumbo a sus cuevas a velocidad vertiginosa, donde se esconden
hasta que el silencio vuelve a reinar en el valle; o bien, si
el peligro es cierto o son descubiertas cuando lavan, allí es
donde mascullan su cruel venganza.
En cambio, conviene precisar que este carácter maligno, que en
este mito resulta predominante, no es exclusivo, ya que en ciertas
ocasiones, las lavanderas actúan bondadosamente. Así, suelen ayudar
a los niños o a los viejos cuando están en peligro por haberse
perdido en el bosque; por haber peligro de tormenta.
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